La derrota frente a Arabia Saudita dejó al equipo sin margen. Argentina respondió ante México y Polonia, eliminó a Australia y sobrevivió a una dramática definición por penales contra Países Bajos. La victoria sobre Croacia abrió el camino a la final.
Messi y Ángel Di María adelantaron a Argentina ante Francia. El 3–3 llevó la definición a los penales: Emiliano Martínez contuvo el remate de Kingsley Coman y Gonzalo Montiel convirtió el tiro decisivo. Treinta y seis años después, Argentina era campeona otra vez.