Argentina abrió el torneo con dos victorias ajustadas y cerró la primera ronda con una derrota ante Italia. En Rosario recuperó impulso: venció a Polonia, empató con Brasil y aseguró el pase a la final frente a Perú.
En el Monumental, Kempes abrió el marcador. Países Bajos igualó y el partido fue al tiempo suplementario, donde Kempes volvió a convertir y Daniel Bertoni selló el 3–1. Passarella, capitán del equipo de Menotti, recibió la Copa que inauguró la historia mundialista campeona.